30.12.06












mosca I

tortolita
alicalva,
impertérrita
encueratriz.

mosca II

temo seguir
pensando
querer ser
una cucaracha.

mosca III

soy una
mosca
insensitiva:
repelo
la caca.

mosca IV

saber
tratar
con
otras
plagas
no es
cuestión
de
entomofilia...
mera
regla
de etiqueta.

mosca V

sospecho
muerte:
ya no es
más un
aleteo.

mosca VI

tan afectuosa.
siempre
estoy
procurando
no ser
un estorbo,
¿ por qué
a mí
nadie
me
defiende?

29.12.06


Oración
[...] que es considerar nuestra alma como un castillo todo de
un diamante u muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos,
, ansí como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo
consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo
sino un paraíso, adonde dice El tiene sus deleites. Pues,
¿qué tal os parece que será el aposento adonde un Rey tan
poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita?
Santa Teresa de Jesús, Moradas del castillo interior.
dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprivista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprivista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí déje la casa desprovista de mí deje la casa desprovista de mí deje la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí sin cautela y con reparo todo me voy quedando dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí dejé la casa desprovista de mí


Elevación de sarcomas

Comenzando la cópula
Desnutrido adolescente preñado
Inyecta por boca anal
Bioclitoris de falo actuando.
Lengüeteándole los ojos abiertos
Imagina como caga y vomita
Simultáneamente sobre su bastardo
Libélula divine.
Abejorro cobrizo lamiose el muslo
Fecundando en descenso
Invisibles esporas
Que el gorrión en su glande acomoda
Caerán al despertar
Luciérnagas de fino papel
Junto al hibrido hijo de los iguales
Palmas de lentejuela
Devorando el mínimo trozo de miel
Machacando en el mortero
Los botones del viejo abrigo de pieles,
Añora medusa marchita
Absorber sudor de almendros
(Ronda)
Gimiendo mientras
Saborear seis cucharadas de albahaca
Dentro del tibio capullo de arvejas.
Recordara las manchas
Que las gemas dejaron,
Al ir expandiéndose triángulas
Cóncavas de esperma
Índigo-plasticinadas
Mira si van pal' cielo a veces
Sarcomas soñando
Con príncipes azules
Pintados para niñas.



Jorge Volpi

28.12.06



















POR FAVOR AMO

Mayo 1968

por favor amo puedo tocar su mejilla
por favor amo puedo arrodillarme a sus pies
por favor amo puedo aflojar sus pantalones azules
por favor amo puedo mirar su vientre de vello dorado
por favor amo puedo bajar suavemente sus calzoncillos
por favor amo puedo tener sus muslos desnudos ante mis ojos
por favor amo puedo sacarme la ropa bajo su silla
por favor amo puedo besar sus tobillos y su alma
por favor amo puedo poner mis labios en su musculoso muslo sin vello
por favor amo puedo dejar mi oreja apretada sobre su estómago
por favor amo puedo envolver en mis brazos su culo blanco
por favor amo puedo lamer su entrepierna rizada de suave pelusa rubia
por favor amo puedo tocar con la lengua su orto rosado
por favor amo puedo pasar la cara por sus bolas,
por favor amo, por favor míreme a los ojos
por favor amo ordéneme bajar al suelo,
por favor amo dígame que lama su gruesa verga
por favor amo ponga sus manos recias sobre mi cráneo peludo calvo
por favor amo apriete mi boca contra su corazón-príapo
por favor amo hunda mi rostro en su vientre, lléveme lentamente bien sujeto
hasta que su dureza muda me llene la garganta hasta el fondo
hasta que trague & saboree su delicado y tibio cañón punzante venoso Por Favor
Amo aparte mis hombros y míreme fijo & hágame inclinar sobre la mesa
por favor amo agarre mis muslos y levante mi culo hasta su cintura
por favor amo la recia caricia de su mano en mi cuello su palma en mi trasero
por favor amo levánteme, mis pies sobre sillas, hasta que mi hoyo sienta el aliento
............de su saliva y la caricia de su pulgar
por favor amo hágame decir Por Favor Amo Cójame ahora Por Favor
Amo engráseme las bolas y la boca peluda con dulces vaselinas
por favor amo acaricie su pija con blancas cremas
por favor amo apoye la cabeza de su pito en mi arrugado hoyo esencial
por favor introdúzcalo suavemente, sus codos enlazados en mi pecho
sus brazos descendiendo hasta mi vientre, mi pene toque con su dedo
por favor amo métamela un poco, un poco, un poco,
por favor amo hunda su enorme cosa en mi trasero
& por favor amo hágame mover el culo para que se coma el tronco de la pija
hasta que mis nalgas acaricien sus muslos, mi espalda arqueada,
hasta que sólo esté mi erección, su espada clavada vibrante en mí
por favor amo salga y deslícese lentamente hasta el fondo
por favor amo láncela otra vez, y retírese hasta la punta
por favor por favor amo cójame otra vez con su ser, por favor cójame Por Favor
Amo empuje hasta que me duela la suavidad la
Suavidad por favor amo hágale el amor a mi culo, dé cuerpo al centro & cójame para
.............siempre
.........como a una chica
con ternura agárreme por favor amo yo me llevo a Usted,
por favor amo & meta en mi vientre la misma dulce cruz caliente
que manoseó en soledad Denver o Brooklyn o clavó en alguna virgen en estacionamientos
.............de París,
por favor amo condúzcame su vehículo, cuerpo de gotas de amor, de polvo sudoroso,
cuerpo de ternura, cójame a lo perro más rápido
por favor amo hágame gemir sobre la mesa
gemir Oh por favor amo cójame asía su ritmo vibre clave & afuera-adentro-rebote & presione
hasta que yo afloje mi orto un perro sobre la mesa aullando con terror y deleite que
.............lo amen
Por Favor amo dígame perro, bestia anal, orto húmedo,
& cójame más fuerte mis ojos ocultos con sus palmas en torno de mi cráneo
& zambúllase en latigazo de fuerza brutal por suave carne goteante
& vibre cinco segundos hasta disparar su calor de semen
una & otra vez, clavándola mientras grito su nombre lo amo
por favor Amo.

(Traducción de Cecilia Beltramo)

Allen Ginsberg

27.12.06

pensé en
humedád:
un charco
de polen
se arrullaba
en mí...
sombra.

16.12.06
















Tercer stupra

Tan oscuro y fruncido como un clavel morado,
respira humildemente, entre el musgo, al abrigo,
húmedo aun de amor, con dulzura escurrido
entre las blancas nalgas hasta su centro orlado.

Hilillos semejantes a lagrimones lácteos
han llorado en el viento cruel, que al no admitirlos
los lanza entre los cuajos de unos lodos rojizos
hasta perderse donde han sido convocados.

Mi sueño se embocó, tenaz, a su ventosa;
mi espíritu, envidioso del coito material,
hizo de él lagrimal y nido de sus quejas.

Es la oliva convulsa, es la flauta mimosa,
el tubo por do baja la almendra celestial
Canaán femenino que la humedad apresa.


Arthur Rimbaud.

15.12.06














Portrait as a Vanité

Joel-Peter Witkins

11.12.06

mcsoa

ttilotroa
avlacila,
itirrétrepma
eirtareucnz.

mcsoa II

tmeo
siuger
pdnasneo
qereur
ser
una
chcaracua.

mcsoa III

soy
una
mcsoa
ivitisnesna:
rlepeo
la ccaa.

mcsa IV

sebar
tatarr
con oarts
pagals
no es
cóitseun
de
eilifomotna...
mrea
rlgea
de eteuqita.
ttelcicira
sñéo una csaa de maceñus. un agimo (a), su atname (b) y yo vomaivis ahí. rdreuceo a los ters tdnamoo el té en el jídran fmroa-odalavo con dos noñiprajaopanalecros que maíten sus patitas a una ftneue ptseua jtsuo etnerfnte de la vnatnea que dbaa al ctrauo de "a" ( el auga, con sobar a hgio, aíarta tdao csale de aañamils, dos vcees "b" tmoó de la ftneue) se oyó el rdiuo que hcae la cjea idreiuqsa de "a" cdaa que fcnure los oojs, eso me mtseloó. dtrepsee. "b" en mi cmaa bcoa ajabo y un cvalo adnasevarto la vrvetrea más pmixóra a su srbmoa

9.12.06






















Wilhelm Von Gloeden

9.11.06

Tricicleta
Soñé una casa de muñecas. Un amigo (a), su amante (b) y yo viviamos ahí. Recuerdo a los tres tomando el té en el jardín forma-ovalado con dos niñopajaroporcelanas que metían sus patitas a una fuente puesta justo enfrente de la ventana que daba al cuarto de "a"(el agua, con sabor a higo, atraía toda clase de alimañas, dos veces "b" tomó de la fuente). Se oyó el ruido que hace la ceja izquierda de "a" cada que frunce los ojos, eso me molestó. Desperté. "b" en mi cama boca abajo y un clavo atravesando la vertebra más proxima a su sombra.

a.s.t.b.

1.10.06

Feliz quien es distinto

Feliz quién es diferente
siendo él diferente.
Pero cuidado quien es diferente
siendo él común.
--------------------------------------

Adentro

No había nadie en la portería.
Una luz incidía sobre las pobres camas
sin tender. En una mesa aparte
dormía un muchacho
bellísimo.
De sus brazos salió
ofuscado, vacilando, un gatito.
---------------------------------------

Veloz va el atleta adolescente

Veloz va el atleta adolescente
en el mediodía placido y sereno.
Pero lo abraza el crepúsculo, y el
declara
ahora su firme sombra en Atenas.
Si nos cubrimos asistimos a la época
de los calzoncillos.
----------------------------------------------


Stranezze
Siempre asomado a una ventana estoy,
yo tan enamorado de la vida.
Unir palabras a hombres fue el regalo
breve y discreto que el cielo me dio.


Sandro Penna

30.9.06













Estrofas de lindo linde (Fragmento)

A Rafael Solana

Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa puerta
por donde campos, sol y rosas quieren vernos.
Esa puerta por donde
la cal azul de los pilares entra
a mirar como niños maliciosos
la timidez de nuestras dos caricias
que no se dan porque la puerta,
abierta...

Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid...

Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente,
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto
escogiendo caricias como joyas
ocultas en las noches con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos, tú y yo.

La mórbida penumbra
enlaza nuestros cuerpos y saquea
mi ternura tesoro,
la fuerza de mis brazos que te agobian
tan dulcemente, el gran beso insaciable
que se bebe a sí mismo
y en su espacio redime
lo pequeño de ilímites distancias...

Dichosa puerta que nos acompañas,
cerrada, en nuestra dicha.
Tu obstrucciónes la liberación destas dos cárceles;
la escapatoria de las dos pisadas
idénticas que saltan a la nube
de la que se regresa en la mañana.
Hijos de Adán

de Dolientes ríos enajenados

[...]Buscando alguna cosa no encontrada, aunque la busqué tantos años,
Cantando el verdadero canto del alma incierta y el azar,
Renaciendo con lo más torpe de la Naturaleza o entre animales;
Con eso, con ellos y con todo lo que los acompaña informo mis poemas,
Del olor de manzanas y de limones, del acoplamiento de pájaros,
De los húmedos bosques, de las olas que se deslizan,
Del empuje de las olas sobre la tierra, yo cantándolas,
Ejecutando a media voz del preludio, anticipando la melodía,
La cercanía bienvenida, la contemplación del cuerpo perfecto,
El nadador desnudo en la pileta o flotando de espaldas,
La forma femenina que se acerca, carne de amor, trémula y dolorida,
Preparo la divina enumeración para mí mismo, para ti o para cualquiera,
El rostro, los miembros, el índice de pies a cabeza y lo que suscita,
El místico delirio, la locura amorosa, la entrega total,
(No hables, acércate, escucha lo que te estoy diciendo al oído,
Te quiero, me posees por entero,
Oh, huir tú y yo de los demás, irnos de una vez, libres y sin ley,
Dos gavilanes en el aire, dos peces en el mar, no son más libres que nosotros),
La furiosa tormenta atravesándome, yo temblando de pasión,
El juramento de ser inseparables y de estar juntos, de la mujer que
me ama y a quien yo más que a mi vida, atándome a ese juramento,
(¡Oh, todo lo arriesgo por ti!¡Aniquilarme si es preciso!
¡Oh, tú y yo, ¿qué nos importa lo que los otros hagan o piensen?
¿Qué es todo lo demás para nosotros? Gocémonos los dos y
agotémonos, si así tiene que ser.)
[...]
-------------------------------------------------------------------------------------


Cuando supe al declinar el día

Cuando supe al declinar el día que mi nombre había sido
aplaudido en el Capitolio, no fue feliz para mí la noche
de aquel día,Y cuando me embriagué o cuando mis planes tuvieron éxito,
tampoco fui feliz,
Pero el día en que al alba me levanté del lecho de la salud perfecta,
renovado, cantando, aspirando el fresco aliento del otoño,
Cuando vi palidecer en el oeste a la luna llena y perderse en la luz
de la mañana,
Cuando erré solo por la playa, y desnudo me sumergí en el mar y
me reí con las aguas frescas y vi la salida del sol,
Y cuando pensé que mi querido amigo, mi amante, estaba ya en
camino, entonces fui feliz,
Entonces cada aliento fue más dulce, y durante aquel día la comida
me alimentó mejor y el día hermoso pasó bien,
Y el día siguiente llegó con la misma alegría, y con el otro al
atardecer llegó mi amigo,
Y aquella noche cuando todo estaba en silencio oí las lentas aguas
incesantes que subían por la playa,
Y el susurro de las aguas y de la arena, como si quisieran
felicitarme,
Pues aquél, a quien amo, estaba dormido a mi lado bajo la misma
manta en la noche fresca,
Bajo la quieta luna del otoño su rostro me
miraba,
Y su brazo descansaba sobre mi pecho, y aquella noche fui feliz.

Walt Withman


29.9.06

Mientras los muchachos duermen

( o el lugar donde van a anidar mis ojos )

Para eso se vale el recuerdo
Avanza con usura
Va moldando un surco de miel silenciosa

Hay una camiseta perdida
como en las viejas fotos
Yo me hallo a cierta distancia y no digo palabra
siquiera la salida o la habitual

( Es la hora precisa
Mi recuerdo vela )

Nadie oye la colmena
atenta al desfiladero abrillantado
que va hiriendo el trazo doble de tu abdomen

estilete de infames apresado
en la inconfesa hebra del tafetán vivo
terciopelado y perfectoq
ue discurría entre tu ombligo
y aquella traba que no vamos a osar.
--------------------------------------------------

DONDE EMPIEZA PERO DISCRETA
UNA CELEBRACIÓN A TU MANSURA

y de pronto pienso que
hay más en un gesto blanco del brazo,
trapecio y pulpa, levísimo arco del peso,

( alcanza para mí las estanterías más altas
y roza con mudez, ajeno, los anaqueles )

que en el siempre narrado beso
entre mortales cotidianos.

pero no lo digo.
-------------------------------------------------------

COLLIGE ROSAS
( atrapa la rosa )

Rosa Odorata

Dos palabras

Rosa Leavigata

El viento vuela de los labios
y se lleva la hoja blanca

Rosa Damascena
Oh dime qué piensa dime
la tarde que tras el vértigo cae

Rosa Sentigera

y nos va dejando dos manojos
de certezas aún frescas
Rosa Odorata

en lenguas muertas.

Claudio Iasís
Otro fragmento de don Gil...

DOÑA INÉS
Ya experimento en mi daño
la burla de mis quimeras;
don Gil quisiera que fueras,
que yo adorara tu engaño.
No he visto tal semejanza
en mi vida, doña Elvira.
En tí su retrato mira
mi entretenida esperanza.










Don Gil de las calzas verdes (fragmento del acto tercero)

DOÑA JUANA
Por probarte,
a ver si tienes amor
a don Miguel, pudo el arte
disfrazarme; y es ansí,
que una sospecha crüel,
me dio recelos de tí.
Creyendo que a don Miguel
amabas, yo me escribí
el papel que aquel cïado
te enseñó, creyendo que era
don Gil quien se le había dado,
y dije que te le diera
por modo disimulado,
y que advirtiese por él
tus celos, y si intentabas
usurparme a don Miguel.

DOÑA INÉS
¡ Extrañas industrias!

DOÑA JUANA
¡Bravas!

DOÑA INÉS
¿ Qué tu escribiste el papel?

DOÑA JUANA
Y a don Gil pedí el vestido
prestado, que está por tí
de amor y celos perdido.

DOÑA INÉS
¿ De amor y celos por mí?

DOÑA JUANA
Como el suceso ha sabido
de don Miguel, cuya soy,
no apatece prenda ajena.

DOÑA INÉS
Confusa y dudosa estoy.

DOÑA JUANA
¡ Ingeniosa traza!

DOÑA INÉS
Buena,
y de suerte, que aún no doy
crédito a que eres mujer.

DOÑA JUANA
Pues, ¿ cómo haremos que quedes
segura?

DOÑA INÉS
Ansí se ha de hacer.
Vestirte en tu traje puedes
que con él podremos ver
cómo te entalla y te inclina.
Ven, y pondráste un vestido
de los míos; que imagina
mi amor en ése finjido
que eres hombre, y no vecina.
Ya se habrá ido doña Clara.

DOÑA JUANA
¡Buena irá!

DOÑA INÉS (Aparte.)
¡Que varonil
mujer! Por más que repara
mi amor, dice que es don Gil
en la voz, presencia y cara. (Vanse.)


Tirso de Molina
Oda a Walt Whitman

Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.

Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.

Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.

Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.

Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.

Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.

Federico García Lorca

14.9.06

Cuadro segundo (El público)

Ruina romana

(Una figura, cubierta totalmente de pámpanos rojos, toca una flauta sentada sobre un capitel. Otra figura, cubierta de cascabeles dorados, danza en el centro de la escena)

Figura de Cascabeles. ¿Si yo me convirtiera en nube?
Figura de Pámpanos. Yo me convertiría en ojo.
Figura de Cascabeles. ¿Si yo me convirtiera en caca?
Figura de Pámpanos. Yo me convertiría en mosca.
Figura de Cascabeles. ¿Si yo me convirtiera en manzana?
Figura de Pámpanos. Yo me convertiría en beso.
Figura de Cascabeles. ¿Si yo me convirtiera en pecho?
Figura de Pámpano. Yo me convertiría en sábana blanca.
Voz. (Sarcástica). ¡Bravo!
Figura de Cascabeles. ¿Y si yo me convirtiera en pez luna?
Figura de Pámpano. Yo me convertiría en cuchillo.
Figura de Cascabeles. (Dejando de danzar)Pero, ¿ por qué? ¿Por qué me atormentas? ¿Cómo no vienes conmigo, si me amas, hasta donde yo te lleve? Si yo me convirtiera en pez luna, tú te convetirías en ola de mar, o en alga, y si quieres algo muy lejano, por que no desees besarme, tú te convertirías en luna llena, ¡pero en cuchillo! Te gozas en interrumpir mi danza. Y danzando en la única manera que tengo de amarte.
Figura de Pámpano. Cuando rondas el lecho y los objetos de la casa, , te sigo, pero no te sigo a los sitios a donde tú, lleno de sagacidad pretendes llevarme. Si tú te convirtieras en pez luna, yo te abriría con un cuchillo, por que soy un hombre, por que no soy nada más que eso, un hombre, más que Adán, y quiero que tú seas aún más hombre que yo. Tan hombre que no haya ruido en las ramas cuando tú pases. Pero tú no eres un hombre. Si yo no tuviera esta flauta te escaparías a la luna, a la luna cubierta de pañolitos de encaje y gotas de sangre de mujer.
Figura de Cascabeles. (Tímidamente) ¿Y si yo me convirtiera en hormiga?
Figura de Pámpanos. (Enérgico) Yo me convertiría en tierra.
Figura de Cascabeles. (Más fuerte) ¿Y si yo me conviertiera en tierra?
Figura de Pámpanos. (Más dévil) Yo me convertiría en agua.
Figura de Cascabeles. (Vivrante) ¿Y si yo me convirtiera en agua?
Figura de Pámpanos. (Desfallecido) Yo me convertiría en pez luna.
Figura de Cascabeles. (Tembloroso) ¿Y si yo me convirtiera en pez luna?
Figura de Pámpano. (Levantándose) Yo me convertiría en cuchillo. E n un cuchillo afilado durante cuatro largas primaveras.

(inconcluso)

2.9.06

Visión del enemigo mientras duerme

El pelo que has dejado en nuestro
lecho,
en los distintos lugares donde nos
hemos amado,
como dos caballeros que acuden a un
duelo,
se hizo nido en mi garganta,
soga alrededor de mi cuello.

Trozos de tu piel se esconden
entre los pliegues de nuestra sábana,
bajo mis uñas,
entre mis dientes.

Veo tu cuerpo desnudo y traicionado.
Me pregunto:¿Dónde podría hundir el cuchillo
antes que despiertes?
¿En qué parte la muerte te resultará
más certera?
¿Dónde sino en mi pecho?

Héctor Avellan